lunes, 28 de enero de 2008


…Y no ha parado de llover..
Desde la ventana,
las lagunas, los lagos
los arroyos y los ríos
han vuelto a tomar su cause natural
atravesando el pueblo,
sin frenos, sin tapujos...
sin respeto
a las sendas peatonales
a las suntuosas avenidas populantes
a los canales intermitentes.
ni a las calles atestadas

El agua corrompe los cuerpos,
nos traspasa sin recelos
y bajando por las miradas
marca el perfil de las siluetas.
Este lluvioso occidente,
que nos recorre sin intimidad
por la nuca y atravieza
erectando pezones

A lo lejos, después de la estampida
una urraca se seca al sol,
este sol insípido
que pronto nos arrebatará
de los pliegues de seda
del kimono de esta geisha

jueves, 24 de enero de 2008


Sentí la tristeza de mil lunas
y la angustia intermitente
de quien solo
tiene una noche
Y traté de robarte el juramento
de una pasión caduca
Y traté de poseer tu vida
después de perdidas las batallas
y las esperanzas.
Cambié mi alma por la tuya a Satanás
Y firme con sangre y semen mi traición
a lo lugones…
Y antes de que saliera el sol
me encontré lamiendo los trozos
de tu olor en mi piel
preguntándome si alguna vez exististe
o si esa noche tomé demasiado Lezotanil
Esta noche. Llega del trabajo. Los chicos se quedaron con mamá. Mañana es domingo. No vienen amigos a cenar a casa.No hay teatro y ya fuimos al cine. Se rompio el DVD y vendimos la video. Cenamos liviano y a la luz de las velas. No hay futbol. No hay boxeo. Se cortó el cable. Ya tomé una aspirina. No hay excusas. Esta noche.
Nos vamos al dormitorio. Todo empieza. Me saco la ropa. Él se acuesta. Esta noche. Se tira encima. Todo empieza.
Ojala no llueva quiero estrenar mis botas marrones. Me olvidé de pedir turno con el medico. Te quiero amor. Si, si segui asi. Mañana guardo la ropa de invierno. Si mi amor, sos lo mejor. Espero que cambie el foco del pasillo. Las plantas se me secaron. Si mi amor, yo tambien. Qué pasa, por qué demora tanto. Si, mi amor, si. Qué pasa, por qué no termina. Si, juntos, juntos.
Gimen. Se dan vuelta y se duermen.

martes, 22 de enero de 2008


“…mi lucidez es mínima y errónea (con el permiso de Borges)”
Alejandro Kozarts

Siempre tuve miedo de que la crítica destruyera mis sentidos, mis garabatos, mis desvelos, mis palabras revueltas en la mierda fugaz de este dolor que me taja el alma.
Siempre tuve miedo: de que los lugares comunes, de que no se entienda de que sea más mediocre de lo que suponía.
Siempre tuve miedo de que la crítica me censure, de no estar a la altura de la filósofa del lenguaje pensando una teoría. De Alejandro Kozart con su ironía. De Kamikase con sus enaguas y de Sadman y su tensión.
Siempre tuve miedo de la cursilería de la educación sentimental, o que como Emma B. haya leído demasiado a Corín Tellado y las novelas de amor y aventura de Vergara.
Al final que se le puede hacer, si es tan fácil decir lo que se siente de la forma más pueril y vana, sin rebuscadas metáforas que nos permitan “asociar un dominio meta con uno fuente”, Romper con todo eso…. no puedo, y en esto traiciono a todo aquello por lo que luchan mis pares… es que mi poesía no solo viene desnuda, también es transparente… y estupida… perdón…

Entonces amé como aman las buenas amantes, con todos los detalles. Subí hasta tu boca y bajé por la agonía de tu jadeo. Conté tus pecas hacia el norte de tu rosas de vientos y atravesé tu piel afilada con mi lengua gatuna. Traspasé tu carne con mis garras y me bebí tu sangre para surgir como la condesa de las novelas de Lujan, virgen y nueva. Aceleré los latidos de tus muñecas y aumenté los míos solo para saber si estabas vivo o habíamos muerto en un incendio voraz de chocolate. Cabalgué tu piel desnuda, tus facciones ansiosas y me hice dueña del margen casi inexistente entre tu vida y mi muerte. Sentí que me contagiabas la inmensidad de las sabanas pegadas a mis muslos y reconocí mi territorio. Sujeté tus riendas y te postraste ante mi reinado de tiranía y egoísmo. Al final y sólo para mostrarte que mi generosidad de reina no tiene limites, me encaramé al palo mayor de tu sexo y lamí con desesperación tu esencia para dar comienzo a un nuevo día. Y mientras el sol doraba tu piel sonrosada matando la pasión consumada, te tatué en la cama mi paso por tu noche.

Las bocas se hundieron en los relatos
Tratando de rescatar diez años de silencios
Tú me contaste de tu bosque de pigmeos
Yo hablé de mis amores de Swan
Tú me relataste tu isla del tesoro
Yo te narré mis mil y una noches sin ti
Tú me pintaste un graffiti
Yo te murmuré mi botánica del caos
Tú buscaste mis quince lunares
Yo, tus mil marcas de sol en la espalda
Me contaste como habías conquistado la belleza americana
Te conté como había derrotado mi bestiario
Y donde tú intentabas sensatez
Yo solo tenía sentimientos
Al final caminamos inertes
en el silencio de nuestras vidas
Tú te fuiste a vivir nuevas ficciones
Yo me quede aquí, de nuevo,
tratando de hacer fuego
con leños verdes…
A Amelia P.
Tiene 22 años y no conoce otro cuerpo. Lee novelas rosas para robar esos besos, esos encuentros, esos goces. se identifica con las heroinas. conoce historias de papel, de television, de cine, de otras..Historias que no le pertenecen. anhela escuchar promesas. Llora por lo que no tiene. No sabe que es la entrega. Mucho menos el dolor de la perdida ... y siente la exclusion...